La localidad de Tunjuelito, ubicada al sur de Bogotá, se caracteriza por estar inmersa en un entramado hidrográfico y ecológico de gran relevancia, en el que confluyen diversos cuerpos de agua y zonas de alta biodiversidad. Entre estos destacan el río Tunjuelo, la quebrada Chiguaza y el complejo de humedales El Tunjo, elementos esenciales que constituyen parte de la Estructura Ecológica Principal (EEP) del Distrito Capital. Esta estructura, definida en el marco del ordenamiento territorial de la ciudad, articula de forma integral los sistemas hídricos, las coberturas vegetales y las áreas protegidas, con el propósito de preservar y potenciar la sostenibilidad ambiental en un contexto de creciente urbanización (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2021).
• Alcaldía Mayor de Bogotá. (2021). Plan de Ordenamiento Territorial - POT Bogotá Reverdece 2022-2035. https://bogotareverdece.gov.co
• Boff, L. (2009). El cuidado esencial: Ética de lo humano, compasión por la Tierra. Editorial Trotta.
• Capra, F., & Luisi, P. L. (2016). El Tao de la física: Una exploración de los paralelismos entre la física moderna y el misticismo oriental. Editorial Kairós.
• EAB - Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá. (2022). Informe de gestión ambiental de la quebrada Chiguaza.
• IDIGER - Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático. (2018). Cartografía de riesgo ambiental por contaminación hídrica del río Tunjuelo y afluentes.
• Instituto Distrital de Patrimonio Cultural. (2021). Humedales de Bogotá: Patrimonio ecológico y cultural.
• Louv, R. (2008). Last Child in the Woods: Saving Our Children from Nature-Deficit Disorder. Algonquin Books.
• Secretaría de Educación del Distrito. (2022). Lineamientos pedagógicos para la educación ambiental en Bogotá.
Figura 1. Ubicación aproximada de la IED Venecia con respecto al sistema de humedales de la ribera del río Tunjuelo. La Institución Educativa Distrital Venecia se encuentra en la localidad de Tunjuelito, al sur de Bogotá, en una zona urbana cercana a importantes cuerpos de agua y ecosistemas estratégicos. Su proximidad al sistema de humedales como el Humedal Tibanica y el Humedal El Burro resalta la importancia ambiental del entorno. La ubicación favorece actividades pedagógicas relacionadas con el cuidado ambiental, la investigación escolar y el seguimiento de la biodiversidad local. Esta cercanía también plantea retos en términos de conservación, manejo de residuos y conciencia ecológica entre la comunidad educativa y sus vecinos..
Estos ecosistemas no solo representan elementos físicos del territorio, sino que además actúan como reservorios de biodiversidad, reguladores naturales del clima y espacios de recreación y aprendizaje para la comunidad. El río Tunjuelo, por ejemplo, ha jugado históricamente un papel vital en la configuración del paisaje y en la dinámica de asentamientos humanos en el sur de la ciudad, mientras que la quebrada Chiguaza, a pesar de su fragilidad ambiental, cumple funciones esenciales en el drenaje y la recarga de acuíferos locales. El humedal El Tunjo, por su parte, es un testimonio vivo de la importancia de conservar los ecosistemas acuáticos urbanos, siendo un refugio para especies migratorias y un componente crítico para el mantenimiento de la calidad del agua en la zona.
Figura 2. La quebrada Chiguaza, aquí resaltada en rojo, se une al río Tunjuelo a la altura del barrio San Benito. A lo largo de su trayecto, atraviesa diversos barrios del sur de Bogotá, como Marruecos, Molinos, San Carlos y Diana Turbay, entre otros. Su nacimiento se da en los cerros orientales, en la zona alta de la localidad de San Cristóbal, donde aún conserva algunos tramos relativamente limpios y vegetación nativa en sectores de difícil acceso. A medida que desciende por la ladera y se interna en la ciudad, la quebrada Chiguaza sufre una serie de impactos negativos debido al crecimiento urbano descontrolado, la falta de infraestructura adecuada para el manejo de aguas residuales, y la contaminación por residuos sólidos. En varios sectores, su cauce ha sido canalizado o entubado, lo que afecta la dinámica natural del ecosistema. Además, la deforestación de sus márgenes ha disminuido la capacidad de regulación hídrica y ha incrementado la vulnerabilidad frente a inundaciones. La importancia de esta quebrada radica no solo en su papel ecológico como afluente del río Tunjuelo, sino también como fuente potencial de restauración ambiental y educación comunitaria sobre la preservación de los cuerpos de agua urbanos.
No obstante, a pesar de su indiscutible valor ecológico, estos espacios han sido históricamente vulnerados por múltiples problemáticas de índole socioambiental. La expansión urbana informal, la disposición inadecuada de residuos, la contaminación de los cuerpos de agua y la extracción indiscriminada de materiales de construcción constituyen algunas de las principales amenazas que han contribuido al deterioro ambiental de la localidad (IDIGER, 2018; EAB, 2022). Dichas dinámicas han provocado no solo una degradación física de los ecosistemas, sino también una pérdida del sentido de pertenencia y conexión emocional que la comunidad tiene con su entorno natural.
En este sentido, resulta imperativo implementar estrategias educativas innovadoras que fomenten el reconocimiento, la valoración y la apropiación del territorio desde una perspectiva tanto crítica como sensible. El presente proyecto hace énfasis en el aprovechamiento de residuos orgánicos mediante la implementación de la compostera escolar, cuyo producto podrá ser utilizado en la huerta y jardines de la institución. Esta estrategia permite cerrar ciclos de consumo, fomentar la agricultura urbana y sensibilizar sobre la importancia del suelo como ecosistema vivo. De manera complementaria, se promoverá la separación adecuada de residuos plásticos, incentivando el reciclaje, la reutilización y la reducción del uso de plásticos de un solo uso. Además se propone el dibujo natural como una herramienta pedagógica interdisciplinar. Esta metodología permite a los estudiantes observar, registrar e interpretar los elementos bióticos y abióticos del ecosistema local, facilitando el desarrollo de competencias artísticas y científicas, al tiempo que se fortalece un vínculo emocional y ético con el medio ambiente.
Diversos estudios y autores destacan que el contacto directo con la naturaleza refuerza la formación de una ciudadanía ambiental activa y comprometida (Capra & Luisi, 2016; Louv, 2008). Esta forma de aprendizaje se fundamenta en la idea de que "nadie cuida lo que no conoce, y nadie conoce realmente lo que no ama" (Boff, 2009), lo que resalta la importancia de desarrollar experiencias educativas que conecten al sujeto con su entorno de manera íntima y significativa.
El acto de dibujar, de sembrar, de recuperar nutrientes en el suelo, de dar la oportunidad de nuevo uso a los residuos, forma en una experiencia de reencuentro y conocimiento profundo del territorio, sirviendo además como un medio para reflexionar sobre las dinámicas ecológicas y sobre el papel que juega el ser humano en el entramado natural, en el que cada componente está interrelacionado y depende mutuamente de los demás.
Asimismo, esta propuesta educativa se enmarca dentro de las orientaciones del Plan de Educación Ambiental del Distrito y de los lineamientos curriculares en Ciencias Naturales y Educación Artística, orientados hacia la promoción de procesos de aprendizaje contextualizados, significativos e integradores (Secretaría de Educación de Bogotá, 2022). El enfoque territorial en la educación reconoce que los ecosistemas urbanos son espacios vivos, marcados por relaciones de poder, desigualdades socioambientales y conflictos históricos, lo cual demanda una aproximación pedagógica que trascienda la visión tradicional y utilitaria del medio ambiente.
La problemática ambiental que afecta a Tunjuelito se ve exacerbada por la expansión urbana desordenada y por actividades económicas que no contemplan la sostenibilidad ecológica, lo cual repercute directamente en la calidad de vida de sus habitantes y en el equilibrio de sus ecosistemas. Este deterioro genera una desconexión simbólica y real entre la comunidad y su entorno, haciendo urgente la implementación de estrategias que revaloricen el territorio y fomenten la participación ciudadana en su protección.
Dentro de este contexto, el humedal El Tunjo, declarado Parque Distrital Ecológico en 2020, destaca por su alto valor ecológico y cultural, consolidándose como un escenario pedagógico privilegiado para la realización de salidas de campo y actividades de observación. La experiencia directa en este ecosistema permite activar saberes locales, promover el diálogo intergeneracional y resignificar el vínculo entre la escuela y el territorio, aspectos esenciales para la formación de una ciudadanía ambiental comprometida (Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, 2021).
Al integrar arte, ciencia y experiencia directa del territorio, el proyecto promueve una educación ambiental integral que supera la visión fragmentaria y compartimentalizada del conocimiento. Se busca, de esta manera, formar sujetos sensibles y críticos, capaces de comprender la complejidad de los ecosistemas urbanos y de actuar de manera responsable frente a los desafíos ambientales del presente y del futuro.
La relevancia de esta propuesta se amplifica en un contexto global marcado por una crisis ambiental que exige respuestas inmediatas y transformadoras. La formación de nuevas ciudadanía ecológica, que se comprometa con la protección y el cuidado del medio ambiente, es un elemento clave para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y para contrarrestar los efectos negativos de la urbanización desmedida y la explotación indiscriminada de los recursos naturales.
Además, el enfoque propuesto se alinea con corrientes pedagógicas contemporáneas que abogan por un aprendizaje basado en la experiencia y en la conexión emocional con el entorno. La integración del dibujo natural, el compostaje, la huerta, la separación de residuos aprovechables, como herramientas educativas se convierten en un puente que conecta la teoría con la práctica, permitiendo que el conocimiento se construya a partir de la interacción directa con el territorio y que se desarrolle una ética del cuidado y la reciprocidad.
La implementación de este proyecto requiere, por tanto, de un compromiso institucional y de la participación activa de la comunidad educativa. Se plantea la necesidad de generar espacios de diálogo y de reflexión, en los cuales estudiantes, docentes y familiares puedan intercambiar saberes y experiencias que enriquezcan el proceso de enseñanza-aprendizaje. La colaboración entre diferentes actores sociales y la integración de conocimientos locales y científicos son fundamentales para lograr una transformación real y duradera en la relación entre la comunidad y su entorno.
El proyecto que se presenta propone una experiencia educativa integral que articula arte, ciencia, territorio y afecto, con el objetivo de contribuir a la construcción de una ciudadanía ecológica consciente y comprometida. En un contexto de profunda crisis ambiental, esta apuesta educativa adquiere un carácter urgente y transformador, reafirmando la importancia de conocer, amar y cuidar el entorno.
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